Lara Jiménez Lora, original de Barcelona, 21 años, estudiante. Desde bien pequeña he sido muy curiosa, exploradora. Hoy en día me considero un alma errante, aventurera por defecto.
Nací en Hospitalet, un barrio de la capital de Catalunya (España). Una infancia difícil hizo de mi una persona fuerte y emprendedora. Y así, con muchas dificultades fui haciendo camino. Desde bien niña, cuando aprendí a razonar, cuando empecé a cuestionarme la vida, asumí un gran mundo interior. Soy una soñadora nata y son estos sueños los que me empujan a luchar por una vida mejor, por esa vida a la que aspiro.
El mundo de la comunicación a sido otro de los puntales que desde “chica” ha llamado mi atención. Dice mi familia que cuando era un bebé me colocaban en frente del televisor y me quedaba totalmente anonadada. Más tarde, pensé en otras vocaciones como la de diseñadora e incluso llegué a plantearme hacer oposiciones para policía.
Pero, en el salto de secundaria a bachillerato me volvió el “gusanillo” de la comunicación y empecé a luchar para poder entrar en los estudios de Periodismo. Una nota elevada me tuvo en vilo durante los dos años de “prepa”. Dos años que recuerdo con presión, pero también con mucho cariño ya que fue en cierto modo mi paso a la madurez y la responsabilidad. Combiné tan bien como pude las fiestas y los estudios con ese 7, 5 de corte siempre presente en mi cabeza.
Y lo logré. Hoy, casi cuatro años más tarde, me enorgullezco de estar acabando los estudios. La universidad, a parte de enseñarme y guiarme para poder meterme en el mundo del periodismo profesional, me ha abierto un mar de dudas, de inquietudes, de sorpresas, de amistades y, sobre todo, me ha amueblado (en cierta medida) esta, mi cabeza: aloca y bizarra.
Pero, lo más importante es que, ahora, empiezo a entender y valorar no tanto las metas sino, el camino…
Nací en Hospitalet, un barrio de la capital de Catalunya (España). Una infancia difícil hizo de mi una persona fuerte y emprendedora. Y así, con muchas dificultades fui haciendo camino. Desde bien niña, cuando aprendí a razonar, cuando empecé a cuestionarme la vida, asumí un gran mundo interior. Soy una soñadora nata y son estos sueños los que me empujan a luchar por una vida mejor, por esa vida a la que aspiro.
El mundo de la comunicación a sido otro de los puntales que desde “chica” ha llamado mi atención. Dice mi familia que cuando era un bebé me colocaban en frente del televisor y me quedaba totalmente anonadada. Más tarde, pensé en otras vocaciones como la de diseñadora e incluso llegué a plantearme hacer oposiciones para policía.
Pero, en el salto de secundaria a bachillerato me volvió el “gusanillo” de la comunicación y empecé a luchar para poder entrar en los estudios de Periodismo. Una nota elevada me tuvo en vilo durante los dos años de “prepa”. Dos años que recuerdo con presión, pero también con mucho cariño ya que fue en cierto modo mi paso a la madurez y la responsabilidad. Combiné tan bien como pude las fiestas y los estudios con ese 7, 5 de corte siempre presente en mi cabeza.
Y lo logré. Hoy, casi cuatro años más tarde, me enorgullezco de estar acabando los estudios. La universidad, a parte de enseñarme y guiarme para poder meterme en el mundo del periodismo profesional, me ha abierto un mar de dudas, de inquietudes, de sorpresas, de amistades y, sobre todo, me ha amueblado (en cierta medida) esta, mi cabeza: aloca y bizarra.
Pero, lo más importante es que, ahora, empiezo a entender y valorar no tanto las metas sino, el camino…
“Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…”
Antonio Machado
Antonio Machado
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